domingo, 9 de junio de 2013

Cartas para el olvido II.

Este soñar en un ripio,
esta cura de soledad,
este final sin un principio,
esta maldita brevedad.

Este savoir faire del olvido,
este síndrome de abstinencia,
este odio a lo vivido,
este amor sin su sentencia.

Este por qué que se resiste,
este verbo que nos uniera,
este saber que me perdiste
porque te mostré la manera.

Esta certeza de la duda,
este cruce en el camino,
esta voz que me desnuda,
esta boca que imagino.

Esta sangre que derramas,
este beso que mendigo,
este irme por las ramas
por decirte ven conmigo.

domingo, 21 de abril de 2013

La voz escrita.


Ni maduro ni vuelvo a las andadas,
ni espejismos ni una vida ejemplar,
Peter Pan ya no juega con las hadas,
hace tiempo que escribo para olvidar.

Porque el deseo también se equivoca
y nos lleva a un oscuro callejón,
donde la verdad se muerde la boca
y una espina desangra el corazón.

Y el amor son cien pájaros volando
y las dudas, el pan de cada día,
hay palabras que viven callando
convirtiendo el ayer en todavía.

Qué forma de vivir en cada esquina,
de morir en todos los escenarios,
qué ganas de matar esta rutina
de buscar tu nombre en los diarios.

Sin embargo, por más que uno quiera,
no todo se aprende en los cuadernos,
como en aquella breve primavera
que enseñaste bien lo que era el invierno.

Se trata de soñar a quemarropa,
se trata de insistir si no procede,
se trata de vestirse sin la ropa,
se trata que una voz, escrita quede.

domingo, 17 de febrero de 2013

Parte y juez.


Corriges el por qué de cada día
incitando que vuelva a las andadas,
no entiende de razones la alegría
si se trata de que seas mi coartada.

Cuando llorar sea un buen partido
te dejo mis hombros como fianza,
podrías ser el eslabón perdido
entre mi corazón y la esperanza.

Si tienes dudas sobre lo que escribo
bienvenida al mundo en el que vivo
donde el destino es un mercenario.

Cuando te bauticé con un tal vez
no supe que serías parte y juez
en el secreto de mi sumario.

jueves, 14 de febrero de 2013

Esta carta que escribo para ti.


Esta cicatriz que hurga en mi costado,
esta boca que me habla de tu piel,
esta nariz que miente demasiado,
esta tinta que sueña en el papel.

Este pecado exento de castigo,
este deseo  sin principio ni final,
este savoir faire con el enemigo,
esta primera persona del plural.

Esta duda se aclara y viceversa,
esta flecha que guardo en el tintero,
este no que me dices por que sí.

Esta noche que pronto se dispersa,
este jueves catorce de febrero,
esta carta que escribo para ti.

domingo, 10 de febrero de 2013

Ahora mismo.


El insomnio corrige mi cuaderno
y la noche es un sueño pasajero,
el deseo se despierta en el infierno
porque nunca se acuesta donde quiero.

La duda me atraca en tu mirada
como un ladrón que acecha con recelo
dejando la razón deshabitada
y una boca a punto de caramelo.

Qué ganas de rodar por la escalera,
de bailar al borde del abismo,
de escribir una nueva primavera…

No sé si será lo más acertado,
pero voy a empezar ahora mismo
apuntando con mi pluma a tu costado.

domingo, 3 de febrero de 2013

Cosas por hacer VI.


Competir con la muerte al pilla pilla,
apostar contra el tiempo todo o nada,
hacerle a la tristeza la zancadilla
por tener la alegría de coartada.

Corregir mi deseo con tu boca
desde la Luna hasta el desayuno,
concretar lo que quiero cuando toca,
mandar a la mierda a más de uno.

Recordar con la fuerza del olvido,
amar como odian los amantes,
dejar de extraviar lo que consigo.

Acercar el corazón hasta tu oído
y prometer igual que los farsantes
que late por mi, pero contigo.